CALAVERITA
PARA LA MAESTRÍA
Era casi el mes de noviembre
veintiséis de octubre para ser exactos
los alumnos del 101 llevábamos dos meses de trabajo
y ya nos sentíamos muy exhaustos.
Mientras la muerte
andaba paseando,
con su andar lento y macabro
y con su guadaña en la mano,
y con su guadaña en la mano,
por el pasillo de los maestrandos.
Mientras se sentó a descansar
pues quería llevarse
a quien no pudiera más
y ella intuía que sería alguien de apellido Millán.
Pero llegó la hora del receso
y los maestrandos la vieron
y en ese mismo momento
salieron corriendo.
y los maestrandos la vieron
y en ese mismo momento
salieron corriendo.
Y sin perder un solo instante
mientras andaban corriendo
mientras andaban corriendo
de la mano tomaron al Prof. Seefoo
para regalárselo sin vía de regreso.
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